CALATAYUD
El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, reunido en Helsinki, declaró el 14 de Diciembre de 2001 Patrimonio de la Humanidad al Arte Mudéjar Aragonés, extendiendo así a toda la Comunidad el reconocimiento que en 1986 realizó al mudéjar turolense. En su declaración, el comité consideró al mudéjar aragonés "un bien singular e irremplazable para la humanidad" y son ejemplo de la importancia de este patrimonio histórico y cultural seis edificios aragones: La Aljafería, La Seo y la Iglesia de San Pablo de Zaragoza, la Iglesia de Santa Tecla de Cervera de la Cañada, la Iglesia de Santa María de Tobed y el ábside, claustro y torre de la Colegiata de Santa María de Calatayud.Los seis monumentos que se seleccionaron representan los que mejor reflejan el fenómeno mudéjar como hecho histórico y cultural, y la Declaración es extensiva a los 157 monumentos que estaban incluidos en la candidatura, y a sus contenidos, pues el mudéjar desborda los elementos arquitectónicos para abarcar también yeserías, pinturas, artesonados, etc. El mudéjar aragonés posee un significado especial porque tiene además un profundo sentido humano. En definitiva, se pretende ilustrar un momento de la historia de España en que las culturas árabe y cristiana y, a menudo, la judía fueron capaces de convivir pacíficamente.En la página oficial de la Unesco, en la declaración el mudéjar aragonés, nos describe su importancia como:“El desarrollo en el siglo XVII del arte mudéjar en Aragón, es consecuencia de las condiciones políticas, sociales y culturales particulares que prevalecieron en España después de la Reconquista. Este arte, influido por la tradición islámica refleja también los varios estilos europeos contemporáneos, particularmente el gótico. Presente hasta el inicio del S.XVII, está caracterizado por un uso extremadamente refinado e inventivo del ladrillo y azulejos esmaltados en arquitectura, especialmente en los campanarios de iglesias”