SANCHO Y GIL, 4
CALATAYUD
976889055
Probablemente sea el edificio civil noble más antiguo que se conserva en Calatayud. En su origen es un palacio aragonés renacentista de finales del siglo XV o principios del XVI. Perteneció al Marqués de Ayerbe y fue la antigua “Posada de San Antón” hasta 1963. El edificio consta de tres plantas y en la parte superior de la fachada podemos ver una galería aragonesa de arcos apuntados o “mirador de arquetes”. A él se accede a través de un gran portalón adintelado con vigas de madera, donde encontramos un gran patio empedrado y al fondo arrancan las escaleras que llevan a los pisos superiores. A la derecha, tras un monumental arco, hay un patio al aire libre con pozo y donde podemos apreciar las balconadas de los pisos altos. Al fondo del patio empedrado se baja por una rampa a las cuadras, desde estas otra larga rampa nos conduce hasta una gran bodega medieval, restaurada y acondicionada, ésta alberga el Museo de “La Dolores”. El nombre del mesón se debe a la leyenda de “La Dolores.” Esta leyenda se popularizó a través de la copla, la ópera de Bretón; el pasodoble “Si vas a Calatayud...”; y obras teatrales como “La Dolores” de Feliú y Codina. El pueblo con una copla anónima, creo el germen que propició el nacimiento de este mito, que ha ido adquiriendo una dimensión inusitada, convirtiéndose paulatinamente en un ser legendario, que ha dejado de pertenecer únicamente a Calatayud al ser ya patrimonio universal. El edificio es propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Calatayud. Cuando lo adquirió se encontraba en un estado ruinoso La realidad física del inmueble, cuando se inició su rehabilitación en el año 1997, era en general de avanzado estado de deterioro, con determinadas zonas en ruina total, siendo necesario intervenir en ellas mediante demolición. En el proceso de rehabilitación, proyecto de los arquitectos D. José María Valero & asociados y del arquitecto técnico, D. José Angel Pérez Benedicto, se han conservado los elementos con interés arquitectónico, tales como fachadas exteriores (sacando al exterior los arquetes apuntados, siglo XV, de la última planta), el zaguán de entrada y todo el espacio de la misma (espacio que constituye la parte más interesante del edificio), la bodega a la que se accede desde las antiguas cuadras, y el patio-corrala al aire libre (donde se sitúa el brocal de un pozo, lo que genera un ambiente muy típico de la arquitectura popular). Los usos del edificio son los siguientes: hotel con la categoría de tres estrellas, con una capacidad de 34 habitaciones con baño completo, videotelevisor, caja fuerte, etc. Además dispone de bar cafetería, restaurante (distribuido en pequeñas y domésticas salas, manteniendo la distribución original y la cocina primitiva a la vista del público), salones de televisión. Dicho edificio consta de una serie dependencias singulares, como consecuencia de la carga simbólica que el personaje de la Dolores conlleva. Destaca entre ellos el Museo, que situado en las antiguas caballerizas, tanto describiendo la historia y vida de la Dolores, poetas bilbilitanos y joteros de la Comarca y de Calatayud. La bodega, espacio de origen medieval, ha sido reservado como sala de reuniones, conferencias y comedor privado donde se podrán degustar productos de la variada y rica cocina bilbilitana. En el zaguán de entrada y zona de patio, funciona la recepción, junto a la cual existe una tienda de recuerdos de artesanía, que también tiene acceso independiente desde el exterior. La cerámica que hay bajo el Reloj de sol está dedicada a San Vicente Ferrer, santo valenciano que pasó por Calatayud en varias ocasiones, y en una de ellas predicó desde un balcón de la Plaza. Este cuadro es un esmalte sobre una plancha de cobre y se le llama cerámica de “loza dorada”. El suelo de Calatayud, está compuesto principalmente por yesos y calizas, materiales muy permeables, que facilitan que se realicen en él con frecuencia simas, lo que no le permite tener consistencia. Esto repercute directamente en las edificaciones. Favorecido además por la proximidad al río Jalón, que va penetrando por permeabilidad en el yeso hacia el interior, socavando el subsuelo. Actualmente, las construcciones se realizan con materiales preparados para estas condiciones pero antiguamente, las cimentaciones eran ligeras, sin micropilotajes. Como el suelo va cediendo por lo que hemos explicado anteriormente, hay zonas de Calatayud, como la Pza. de España, donde podemos ver que las casas han cedido y están todas inclinadas, sujetándose unas con otras, por eso la imagen de los balcones inclinados que da la sensación de que se van a caer las casas.